Eco en la tierra
- Sara Carolina Rodríguez Cardozo
- Sep 16, 2024
- 2 min read
Updated: Sep 18, 2024
Escribir sin soltar mis dedos del teclado,
resumir entre espacios el enojo que surge al pensarlo,
y a la vez,
solo el amor y gratitud de tenerte a mi lado.
En este mundo maquillando realidades:
la rebeldía es que no suceda,
y a la vez,
que nunca se calle.
Y desearía encontrar maneras de acompañarte a sanarte, a soltarlo en las burbujas del océano, en el vaivén del viento, en la chispa que emana el fuego al escuchar el susurro de todo aquello que callaste.
Que callamos.
Aguardar el eco que cruje en la rama que nos une y
la tierra que se quedó enlodada en la suela del zapato,
de aquel desértico viaje,
que parecía estancarse en aquella maleta abierta.
ó
El paso del tiempo que narra:
Aquella noche cercana a tu primer contacto con la medicina sagrada,
en donde no se respetó tu decisión,
y desentumiste tu cuerpo,
para volver a elegirte a ti.
Sin restar valor a tu ser,
al momento,
al espacio en el tiempo,
a tu regreso.
hoy te escribo para recordarte:
No eres aquel momento.
No eres tú.
Tu eres:
La colisión perfecta de millones de estrellas,
el ritmo único donde la melodía sintoniza con tu corazón,
la combinación de espontaneidad y magia.
Y
si tu aliento se quiebra,
si la duda quiere llegar a estallar tu realidad:
Te escribo nuevamente entre líneas,
entre espacios,
entre tiempos,
con la tinta de todo mi corazón.
Eres el fuego que emana tu mirada,
eres la suavidad que evoca tu creatividad,
eres la rebeldía que refleja el cielo en el mar.
Eres los pasos en la montaña de Machupichu,
esos pasos que te robaron el aliento,
que te dieron aliento,
que te empujaron para creer en ti,
para llegar a la cima y decir:
Lo logré!
Y vaya que cada paso parecía esconder un aliento más agotador que el anterior...No me dejarás mentir, pero la naturaleza a tu alrededor, buscaba ser sólo tu reflejo con cada telar que tejía al fusionarse con tu aliento.
Eres
la frescura del Apu Salkantay,
los 3 deseos que soplaste al viento en su presencia,
a más de 4,600m sobre el nivel del mar;
con tu corazón en cada baile,
en cada encuentro.
Y si algún momento temblaran las palabras de nuevo,
si algún momento tu piel se eriza al recuerdo,
respira,
respira,
respira...
y vuelve a ti.
Vuelve a
esa complicidad con el viento,
a los sabores exquisitos que reflejan tus platillos,
esa capacidad de adaptarte y negociar,
de ser magia solo al estar.
Deja que la tierra te recuerde,
te muestre en su eco,
tu vibrar con cada baile,
con cada mirada,
con todo el amor que compartes solo al ser.
Deja que la tierra te guíe,
te acompañe
y vuelve a sentir tu poderoso caminar.
"Tu hueles a vainilla te quiero...
apapachate la vida entera"
Con todo mi amor


Les prometo algo:
Mientras aún exista mi latir,
mi amor se grabará en el eco de la tierra a su alrededor.



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